Si gestionas apartamentos o preparas viviendas ya amuebladas, el cambio de temporada no necesita una reforma ni un carro de compra. Basta con reservar un juego de fundas en tonos profundos y otro en tonos claros, y rotarlas por calendario. Cada cambio se fotografía al terminar para mantener la misma atmósfera entre estancias y entre huéspedes. Empieza por el dormitorio principal: es la habitación donde el cambio se nota antes y donde menos piezas hay que mover.
Antes de escribir, quizá te sirva ver cómo se organiza el servicio o revisar el punto de partida del sistema.