Los tonos claros para zonas de paso y los profundos para rincones de descanso funcionan como punto de partida, no como regla fija. Si una habitación recibe poca luz natural por la mañana, ese criterio puede invertirse sin problema. La guía describe el razonamiento, no impone una paleta.
Lavar el lino en frío y secar al aire, o guardar las fundas de pelo largo dobladas y sin peso encima, son pautas domésticas. No sustituyen una limpieza especializada cuando la pieza lo requiere, y no cubrimos manchas antiguas, restauraciones ni tratamientos que necesiten intervención externa.
Observar una semana antes de decidir es una sugerencia, no un plazo obligatorio. Hay quien cambia toda la casa en una tarde y quien prefiere hacerlo habitación por habitación durante varios días. Lo importante es retirar la capa anterior antes de colocar la siguiente, y guardarla seca y limpia.