Guardar la ropa de cama de temporada sin que coja olor
Dónde colocarla, cómo doblarla y qué evitar en armarios pequeños
· Conservación y almacenaje entre temporadas
La ropa de temporada pasa meses guardada, y ahí es donde aparecen los problemas: humedad retenida, pliegues marcados y ese olor a armario cerrado que no se va con un lavado rápido. Antes de guardar conviene asegurarse de que la pieza está completamente seca, incluso en los dobladillos, y dejarla orear unas horas fuera del armario. El error más común es cerrar la ropa aún tibia del secado y dejarla meses sin aire.
Las bolsas de algodón o las fundas de tela transpirable funcionan mejor que las cajas de plástico, sobre todo en pisos con poca ventilación. Si el espacio es reducido, doblar en vertical dentro de una caja permite ver de un vistazo qué hay dentro sin desmontar todo el montón. Y cuando llega el momento de reutilizarla, basta con sacarla unas horas antes y dejarla respirar sobre la cama: recupera el volumen sin necesidad de plancha.